lunes 29 de marzo de 2010

Domingo de Ramos.


Domingo de Ramos es un día de gran importancia, ya que tenemos que estar atentos a la venida de nuestro señor Jesús. De manera que cuando este cerca, seamos capaces de reconocerlo, amarlo y recibirlo en nuestras vidas como nuestro padre, hermano, como el que dará la vida una y otra vez por nosotros. Pablo, el mensajero de la buena noticia, nos decía: "El Señor está cerca, que nada os preocupe".

Encendamos las lámparas de la fe: como la cinco vírgenes prudentes (Mt 25,1ss), llenémoslas del aceite de la misericordia para con los pobres; acojamos a Cristo del todo despiertos y cantémosle llevando las palmas de la justicia en las manos. Abracémosle derramando sobre él el perfume de María (Jn 12,3). Escuchemos el canto de la resurrección; que nuestras voces se eleven, dignas de la majestad divina, y gritemos con el pueblo ese grito que viene de la multitud: ¡Hosanna en las alturas! Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel. Está bien dicho: «El que viene», porque viene sin cesar, jamás nos falta: "El Señor está cerca de los que lo invocan con sinceridad" "Bendito el que viene en nombre del Señor"

El Rey manso y pacífico está a nuestra puerta. El que reina en los cielos sobre los querubines está aquí abajo sentado sobre un pollino de borrica. Preparemos las casas de nuestras almas, quitemos de ellas esas telas de araña que son las discordias fraternas; que nadie encuentre en nosotros el polvo de la maledicencia. Derramemos a oleadas el agua del amor, y apacigüemos las desavenencias que levanta la animosidad; después salpiquemos el vestíbulo de nuestros labios con las flores de la piedad. Entonces, que surja de nosotros ese mismo grito que brota de la muchedumbre: "Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel"

De esta manera este domingo de ramos nos hace reconocer al Señor "Hosanna, en las alturas. Bendito e que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel" en nuestros corazones. Esta es la invitación también para este día de esta semana santa, reconocer a Jesús en nuestros corazones de manera que podamos vivir esta semana con Jesús, su pasión, su muerte. También acompañar a María su madre a vivir este calvario el cual tiene que vivir por su único hijo.

Continuemos viviendo esta Semana con Cristo y para Cristo.